Amor mortal, según traducción de la máquina de google -vaya cursilada- se anuncia por la ciudad. "El mejor Marías hasta la fecha"... Foto en la estación del S-Bahn de Berlín-Gesundbrunnen.
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domingo 11 de marzo de 2012
Der beste Marías
Publicado por
silvia cosío
Amor mortal, según traducción de la máquina de google -vaya cursilada- se anuncia por la ciudad. "El mejor Marías hasta la fecha"... Foto en la estación del S-Bahn de Berlín-Gesundbrunnen.
Gloria a la trompeta
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Sergio Rojas-Marcos
Según el Diccionario de símbolos de J. E. Cirlot, en la entrada "trompeta", los instrumentos de metal son propios de nobles y guerreros, y simbolizan el anhelo de fama y gloria.
El trompetista Peter Evans es el hombre de moda en el jazz de vanguardia. Su album Ghosts aparece en prácticamente todas las listas de los mejores discos de 2011 recibiendo una apabullante unanimidad crítica poco común. Hace poco ha estado en España, donde ha agotado entradas y recibido la atención la prensa (El País, Tomajazz).
Por favor, si pueden verlo o escucharlo, no se lo pierdan; y cuéntenme qué tal. Yo díría que Cirlot lo escuchó tocar; aunque muriera el mismo año en que nació Evans.
El trompetista Peter Evans es el hombre de moda en el jazz de vanguardia. Su album Ghosts aparece en prácticamente todas las listas de los mejores discos de 2011 recibiendo una apabullante unanimidad crítica poco común. Hace poco ha estado en España, donde ha agotado entradas y recibido la atención la prensa (El País, Tomajazz).
Por favor, si pueden verlo o escucharlo, no se lo pierdan; y cuéntenme qué tal. Yo díría que Cirlot lo escuchó tocar; aunque muriera el mismo año en que nació Evans.
Modern Jazz Opera
Publicado por
Sergio Rojas-Marcos
De vez en cuando uno da con productos culturales sorprendentes, y los japoneses parecen ser los reyes del sincretismo inesperado.
Realmente, no soy capaz de comentarlo. En cualquier caso la selección de temas es magnífica.
Realmente, no soy capaz de comentarlo. En cualquier caso la selección de temas es magnífica.
miércoles 7 de marzo de 2012
los tres cerditos y el lobo
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silvia cosío
Esta es la nueva campaña de The Guardian que propone una apertura a las nuevas tecnologías y los cambios que esto supone dentro del periodismo -algo así como una "superplataforma" digital- combinado con el rotativo tradicional. Tanto el video de Los tres cerditos como los carteles The whole picture de la agencia BBH me parecen realmente buenos. El resumen de campaña viene a ser: "Cómo The Guardian y los tres cerditos tratan de mantener el lobo en la puerta".
domingo 4 de marzo de 2012
Jazz on a Summer's Day
Publicado por
Sergio Rojas-Marcos
Hace cerca de veinte años descubrí que Antonio Machín estaba enterrado en Sevilla porque, con motivo de un festival veraniego que unía soneros cubanos con flamencos, se celebraba en el aniversario de su muerte una breve ceremonia de la que inevitablemente cada agosto se hacía eco la prensa local. Algunos de los músicos que actuarían esa noche cantaban ante la tumba de Machín mientras la rociaban con ron. Un año, un hermano mío decidió asistir para ver directamente un acto que presumía tendría una carga emotiva especial. Su sorpresa fue grande cuando vio que estuvieron presentes, además de él, tres músicos cubanos que cantaron, el representante de la organización del festival, fotógrafos de prensa y, por supuesto, el propio difunto. Nadie más.
Casi cualquier persona mínimamente interesada en el jazz o el blues ha escuchado música del Festival de Jazz de Newport (Rhode Island, EEUU). Desde que se estrenó, en 1954, ha atraído a la mayoría de los músicos más destacados y son numerosísimos los conciertos que fueron después publicados como discos (inevitable citar los de Duke Ellington y Miles Davis). Tenemos además la suerte de que el propio festival conserva gran cantidad de grabaciones de calidad que hace accesibles al público a través de internet.
En 1958, el fotógrafo Bert Stern y el cineasta Aram Avakian planearon hacer una película documental sobre el festival con idea de cambiar la imagen que hasta entonces se había mostrado del jazz. Este fue el primer festival de jazz que se celebraba al aire libre y a menudo se grababan las actuaciones jazzísticas en clubs situados en subterráneos y en blanco y negro. Decidieron hacerlo a todo color, usando nada menos de cinco cámaras y cuidando al máximo la calidad del sonido. El verano y la acomodada población costera de Newport aportaron el resto para conseguir un film luminoso que enseña lo bello de la vida y la música.
La película me resulta interesantísima. Hay buenas actuaciones (me impresionó la energía sin esfuerzo aparente de Mahalia Jackson), bonita fotografía y un público que a veces parece salido de un casting. Me atrevería a afirmar que los responsables de la serie Mad Men la revisan cada vez que necesitan inspiración sobre vestuario o estilismo. Ellos y ellas tan guapos, y tanto fumador suelto; todo mostrado con tanta naturalidad. Pues, a pesar de la música, es precisamente esa naturalidad lo que hace interesante esta película. Hoy día en cualquier evento público todo el mundo tiene presente que se hace para ser registrado (bien fotografiado o filmado), lo que a menudo deja al público asistente en un incómodo papel de extra. La sensación al ver Jazz on a Summer's Day es que todavía esa relación no se había invertido, que la cámara que colocan el hermano del director musical de festival y un fotógrafo que aún no ha retratado a Marylin genera mucho menos de lo que lo que capta. Los cineastas son pequeños invitados perdidos en medio de un público de verdad. Eso lo convierte en un documento de época.
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Casi cualquier persona mínimamente interesada en el jazz o el blues ha escuchado música del Festival de Jazz de Newport (Rhode Island, EEUU). Desde que se estrenó, en 1954, ha atraído a la mayoría de los músicos más destacados y son numerosísimos los conciertos que fueron después publicados como discos (inevitable citar los de Duke Ellington y Miles Davis). Tenemos además la suerte de que el propio festival conserva gran cantidad de grabaciones de calidad que hace accesibles al público a través de internet.
En 1958, el fotógrafo Bert Stern y el cineasta Aram Avakian planearon hacer una película documental sobre el festival con idea de cambiar la imagen que hasta entonces se había mostrado del jazz. Este fue el primer festival de jazz que se celebraba al aire libre y a menudo se grababan las actuaciones jazzísticas en clubs situados en subterráneos y en blanco y negro. Decidieron hacerlo a todo color, usando nada menos de cinco cámaras y cuidando al máximo la calidad del sonido. El verano y la acomodada población costera de Newport aportaron el resto para conseguir un film luminoso que enseña lo bello de la vida y la música.
La película me resulta interesantísima. Hay buenas actuaciones (me impresionó la energía sin esfuerzo aparente de Mahalia Jackson), bonita fotografía y un público que a veces parece salido de un casting. Me atrevería a afirmar que los responsables de la serie Mad Men la revisan cada vez que necesitan inspiración sobre vestuario o estilismo. Ellos y ellas tan guapos, y tanto fumador suelto; todo mostrado con tanta naturalidad. Pues, a pesar de la música, es precisamente esa naturalidad lo que hace interesante esta película. Hoy día en cualquier evento público todo el mundo tiene presente que se hace para ser registrado (bien fotografiado o filmado), lo que a menudo deja al público asistente en un incómodo papel de extra. La sensación al ver Jazz on a Summer's Day es que todavía esa relación no se había invertido, que la cámara que colocan el hermano del director musical de festival y un fotógrafo que aún no ha retratado a Marylin genera mucho menos de lo que lo que capta. Los cineastas son pequeños invitados perdidos en medio de un público de verdad. Eso lo convierte en un documento de época.
viernes 2 de marzo de 2012
dreams of sushi
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silvia cosío
En la sección Culinary Cinema de la Berlinale se presentaba este año el documental Jiro Dreams of Sushi del director americano David Gelb. Un trabajo sobre el único cocinero japonés con tres estrellas Michelín cuyo local, Sukiyabashi, se encuentra bajo una de las estaciones del metro de Tokyo.Del mismo director en un canal de Vimeo se pueden encontrar semblanzas de otros maestros como Kazunori Nozawa, un referente del sushi en la ciudad de Los Ángeles. Una particularidad de Nozawa es que se ha propuesto educar a los americanos sobre el arte del buen sushi, echando a patadas de su local a todo aquel que se atreva a nombrar el spicy tuna roll o el california maki. El móvil, la música de fondo y la gente maleducada son sus bestias negras. Se hace llamar "el Nazi del sushi" ni más ni menos. El New York Times publica un artículo sobre él porque después de 47 años haciendo sushi se retira.
sábado 25 de febrero de 2012
Goya, García, Schaubühne, Eidinger
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Manuel Rosal
La última noticia que tuve de Rodrigo García fue cuando junto a Marino Formenti, y un buen puñado de gente del teatro que admiro, entre ellas de su propia compañía "La carnicería", montaron para el CDN "Gólgota picnic". En la Schaubühne de Berlin presentó el año pasado su monólogo de apenas una hora "Prefiero que me quite el sueño Goya a que me lo quite cualquier hijo de puta", en alemán »Soll mir lieber Goya den Schlaf rauben als irgendein Arschloch«.
Fue para el F.I.N.D. (Festival of International New Drama) 2011, pero el Goya de Rodrigo García continúa reponiéndose y ya está aquí el F.I.N.D. 2012 y tiene pinta de que la obra siga y siga. A mí me atrae de su teatro no exactamente lo más radical, aunque entiendo que muchos copian eso y que uno de sus méritos es abrir un camino más o menos nuevo, sino lo que me toca más directamente porque me interesan o remueve: la comida o Goya, por ejemplo, y todo ese manoseo que se trae con nuestros mitos culturales, los libros, la rebelión espontánea, contra la estupidez y la norma.
Otro atractivo del Goya de García es ver a Lars Eidinger, una especie de fenómeno aquí en Berlín que a veces va sobrado en la obra, pide texto y hace lo que le da la gana. Que es un gran actor de teatro, generoso y físico no cabe duda, en el "Hamlet" dirigido por Thomas Ostermeier, una adaptación que ha recorrido medio mundo y que todavía se repone en la Schaubühne, lo demuestra encarnando a un príncipe fofo cuya locura y redención guía un comportamiento realmente violento y visceral.
Fue para el F.I.N.D. (Festival of International New Drama) 2011, pero el Goya de Rodrigo García continúa reponiéndose y ya está aquí el F.I.N.D. 2012 y tiene pinta de que la obra siga y siga. A mí me atrae de su teatro no exactamente lo más radical, aunque entiendo que muchos copian eso y que uno de sus méritos es abrir un camino más o menos nuevo, sino lo que me toca más directamente porque me interesan o remueve: la comida o Goya, por ejemplo, y todo ese manoseo que se trae con nuestros mitos culturales, los libros, la rebelión espontánea, contra la estupidez y la norma.
Otro atractivo del Goya de García es ver a Lars Eidinger, una especie de fenómeno aquí en Berlín que a veces va sobrado en la obra, pide texto y hace lo que le da la gana. Que es un gran actor de teatro, generoso y físico no cabe duda, en el "Hamlet" dirigido por Thomas Ostermeier, una adaptación que ha recorrido medio mundo y que todavía se repone en la Schaubühne, lo demuestra encarnando a un príncipe fofo cuya locura y redención guía un comportamiento realmente violento y visceral.






