Este invierno me dio fuerte con
Natalia Ginzburg y me leí prácticamente todo lo que encontré publicado. En lo que viene a ser su libro de memorias titulado
Léxico familiar, ahonda en las expresiones que su familia, la familia Levi, repite como fórmulas que se han ido gestando y repitiendo a partir de su vida en común. Su padre, Giuseppe Levi, experto acuñador de expresiones ('¡Qué borricos sois!'; 'Vaniloquios, puros vaniloquios' siempre que escuchaba discutir a las mujeres de la casa), usaba una cuando sus hijos no se quitaban de la boca a un amigo nuevo recién llegado al colegio o no dejaban de hablar de un autor recién descubierto: '¡Nuevo astro que surge!'. En mi casa, mi madre diría y que viene a ser casi lo mismo: '¡Tú siempre del último que llega!'.
Pues este es el caso con
Lena Dunham: no había escuchado hablar de ella, desconocía su existencia, y de repente, es entrar en cualquier blog (también de
amigos),
periódico o
revista y encontrar su nombre por todas partes o las opiniones encontradas acerca de la serie
Girls de la que es protagonista, directora y guionista. En fin, que ya está todo dicho: su juventud, su talento, su contexto familiar, el referente
cool neoyorquino, sus amigas 'hijas de' compañeras de reparto y su humor corrosivo e implacable con ella misma y demás anécdotas.
La historia sobre su fichaje por la HBO es perfecta como punto de partida para la creación del mito Lena Dunham. Yo de momento no he podido ver ni un capítulo de
Girls y me muero de ganas. Las historias para no dormir que cuentan sobre las descargas ilegales en este jodido país -sobres con multas, juicios por reincidencia y casi casi patadas en la puerta al grito de
¡polizei! y que yo me he creído- me hacen quedarme en el limbo del visionado ilegal de series. Este verano intentaré desquitarme -yo siempre del último que llega-, y mientras tanto, una de las frases de Lena de cara al verano: 'No silencies tu cuerpo'. Pues eso.