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sábado, 15 de septiembre de 2012

Y además...


Coincidiendo con la publicación de su tan esperada -brilliant magnum opus- Building Stories, Chris Ware expone estos días por Nueva York y Chicago algunas de las historias y dibujos de sus interiores. Después de once años de trabajo y diseño de contenido ¡por fin! en octubre estará lista la caja. Ya se vende por Amazon, claro, justo para que te la envíen calentita, y en este artículo del New Yorker te explican los interiores, los elementos que le sirvieron de inspiración, como por ejemplo la maleta de Duchamp, y uno de los prototipos de cubierta del New Yorker que va dentro de la caja y que jamás será utilizada.


Es buena, muy a tono con el texto del autor que acompaña la trasera de la caja:
With the increasing electronic incorporeality of existence, sometimes it’s reassuring—perhaps even necessary—to have something to hold on to. Thus within this colorful keepsake box the purchaser will find a fully-apportioned variety of reading material ready to address virtually any imaginable artistic or poetic taste, from the corrosive sarcasm of youth to the sickening earnestness of maturity—while discovering a protagonist wondering if she’ll ever move from the rented close quarters of lonely young adulthood to the mortgaged expanse of love and marriage. Whether you’re feeling alone by yourself or alone with someone else, this book is sure to sympathize with the crushing sense of life wasted, opportunities missed and creative dreams dashed which afflict the middle- and upper-class literary public (and which can return to them in somewhat damaged form during REM sleep).
Vía: http://www.itsnicethat.com/articles/chris-ware-building-stories

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Vuelta al cole by Chris Ware


domingo, 9 de septiembre de 2012

Echoes of voices


Ecos de voces en las altas torres... Berlín, gracias a Robert Montgomery, anda llena de poesía por las calles. Dos grandes luminosos en la entrada del aeropuerto de Tempelhof y unas veinte vallas publicitarias con sus textos distribuidos por toda la ciudad. Hay que andar atento, o mejor, no saber nada de nada y encontrarse de pronto con uno de sus mensajes en una valla y quizás la posibilidad de una forma de soñar diferente.
En esta entrevista para el periódico ex-Berliner el artista escocés explica el proyecto en su totalidad, el porqué de la elección del espacio del antiguo aeropuerto y más en concreto tres de las vallas publicitarias colocadas en los alrededores con un contenido más histórico y, paradojas del momento, bastante europeista. Interesante la referencia que hace a Víctor Hugo y al Congreso Internacional por la Paz de 1948.


Me encanta cómo se presenta el artista en su web. Dejo un vídeo y una de sus poesías que, según parece, algunos de sus fans se han empezado a tatuar. Berlín, septiembre, apesta a arte, huele a poesía.

Echoes of Voices Update #01 from mono.lux on Vimeo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

"Mi madre", Richard Ford


Advertía que ella me quería; de vez en cuando me cogía aparte, temprano por la mañana, cuando podíamos estar juntos y a solas como dos personas adultas, y me preguntaba: "Richard, ¿eres feliz?" Y cuando yo le respondía que sí, me recordaba: "Tienes que ser feliz. Es muy importante".

jueves, 12 de julio de 2012

Parar el tiempo


"En 1977, durante la ceremonia de mi boda en Moscú apareció Tarkovsky con una cámara Polaroid. Había descubierto recientemente este aparato y estuvo usándolo con regocijo entre nosotros. Él y Antonioni fueron mis testigos de boda. Según la costumbre de aquella época eran ellos quienes tenían que elegir la música que sonaría en el momento de firmar los documentos de matrimonio. Escogieron el Danubio azul. Por entonces Antonioni también solía usar una Polaroid. Recuerdo que en el curso de una localización de exteriores en Uzbekistán donde queríamos rodar un film —que finalmente no hicimos— regaló a tres ancianos musulmanes las fotos que les había tomado. El más viejo, nada más verlas se las devolvió con estas palabras: "¿Qué hay de bueno en parar el tiempo?". Este rechazo desacostumbrado nos sorprendió tanto que no supimos contestar". 
Extracto de los comentarios de Tonino Guerra referidos a las Polaroids de Andrei Tarkovsky. 

Aporto sólo una evidencia:


Parar el tiempo, "like death"; el propio Tarkovsky personificando a la muerte en el documental de Chris Marker Une journée d'Andrei Arsenevitch:

martes, 10 de julio de 2012

"A Therapy" Roman Polanski

sábado, 30 de junio de 2012

Gegen die Romantik

Entremedias de las leichte Lektüre für Deutsch als Fremdsprache, leo y releo Las raíces del romanticismo de Isaiah Berlin. El contenido, varias conferencias realizadas por el historiador de las ideas, es un repaso por los antecedentes, la ideología, el grupo duro, las postrimerías y el poso que dejó el movimiento en el siglo XX. El libro se publicó cuando Berlin ya había muerto (1997) pues hasta sus últimos días tuvo la intención de escribir un gran tratado sobre el Romanticismo. Nos tenemos que conformar, sin embargo, con lo que hay: seis conferencias que son lo que son y por tanto mantienen ese tono oral, con ciertas repeticiones y ejemplos y datos simplificados al máximo. Una perfecta lectura para introducirse al movimiento, sobre todo Alemán pero rápidamente europeo, y tirar de sus muchos hilos. Berlin sostiene dos opiniones que se pueden discutir, por un lado la mediocre calidad de la producción artística puramente romántica y por otro el "cambio radical" de mentalidad que supuso el movimiento para Europa. A veces lo hace con humor y se ríe y nos hace reír con sus comentarios  -que tienen ese estúpido estilo de superioridad inglesa- y que fustigan sobre todo a la Alemania. Pero Berlin es un letón recriado en Rusia (a los 6 años) -donde presenció la Revolución Bolchevique- y rerecriado en Oxford (a los 11). Así que parece que también le es inevitable esa filiación con Francia, que es para la intelectualidad y aristocracia rusa una especie de madrastra querida y cruel. El triángulo es ese: Alemania-Francia-Inglaterra.


Hay bastantes buenos fragmentos en el libro que tenía la intención de pegar aquí pero son muchos, estoy cansado y no creo que ganen sacados del discurso general. Sin embargo, esta mañana, gracias a Benve, leo emocionado "Esperando a los bárbaros" de Kavafis, y he recordado un fragmento, quizá no el mejor, del libro que intento resumir a tijeretazos.
"...dos fenómenos obsesivos y bastante interesantes que estarán muy presentes tanto en el pensamiento como en la sensibilidad de los siglos XIX y XX. Uno es la nostalgia y el otro es una especie de paranoia. La nostalgia se funda en el hecho de que intentamos comprender lo infinito pero éste es inabarcable, razón por la que nada de lo que hagamos nos dará satisfacción. (...) Éste es el interminable Sehnsucht, el anhelo (...). La segunda noción, la de la paranoia, (...) es que aunque intentemos liberarnos, el universo no es tan fácil de dominar. Hay algo detrás, en las oscuras profundidades del inconsciente o de la historia; hay algo, de todos modos, que nosotros no podemos alcanzar y que frustra nuestros más claros deseos. (...) Esta paranoia se manifiesta de múltiples maneras, unas más crueles que otras. Se pone de manifiesto, por ejemplo, en la búsqueda de todo tipo de conspiraciones en la historia. Los hombres comienzan a sospechar que tal vez la historia esté movida por fuerzas sobre las que no tienen control. Hay alguien detrás de todo esto: tal vez los jesuitas; tal vez los judíos; o tal vez los masones."
Ideológicamente ya sabemos el desastre al que nos condujo esto.
Quedan muchos temas atrás sobre los que volveré porque seguimos en parte viviendo bajo esa nube cargada de contradicciones que es la época romántica.
El libro se publicó en Taurus en 2000.